Disminuye el estrés mediante la respiración

 Concentrarte en la respiración es una herramienta poderosa. Aprende técnicas de respiración que alivien la ansiedad, la depresión y otros problemas relacionados con el estrés. 


Las prácticas de respiración son una excelente manera de conectarse más con la mente, el cuerpo y el espíritu. La respiración profunda y consciente (respiración de yoga) se puede usar como un ancla para permanecer en el presente. La respiración consciente también se puede usar para sentir la energía de las emociones, especialmente aquellas que son incómodas y de las que quizá intentes escapar

En momentos estresantes, la respiración consciente te permite trasladar y liberar la energía negativa en lugar de almacenarla en el cuerpo. Esto es importante porque la energía acumulada, a menudo, se manifiesta como tensión muscular y otras dolencias físicas

Tipos de respiraciones

Los dos tipos básicos de respiración son los siguientes:

  • Respiración por el pecho, que utiliza músculos secundarios de la parte superior del pecho. La respiración por el pecho está diseñada para que se use en situaciones de gran esfuerzo, como en carreras cortas o largas. Durante situaciones estresantes, puedes recurrir inadvertidamente a la respiración por el pecho. Esto puede provocar la rigidez de los músculos del hombro y del cuello y, a veces, dolores de cabeza. El estrés crónico puede intensificar estos síntomas.
  • Respiración diafragmática, que proviene del músculo de respiración dominante del cuerpo, el diafragma. Este tipo de respiración es más eficaz y eficiente. Puede provocar una sensación de relajación en lugar de tensión.
  • Respiración diafragmática

    La respiración diafragmática es una excelente forma de reducir el estrés

  • Ponte en una posición cómoda. Cierra los ojos y concentra la atención en tu cuerpo y en la respiración.
  • Inhala profundamente por la nariz y deja que el abdomen se llene de aire y se expanda ligeramente. Exhala a la vez que te relajas y despides todo el aire por la nariz.
  • Lleva una mano al abdomen, justo debajo del ombligo, y la otra mano a la parte superior del pecho. Inhala profundamente por la nariz y exhala por la nariz. Siente la frescura del aire cuando ingresa y su calor cuando sale.
  • A medida que inhalas y exhalas por la nariz, enfócate en cambiar tu respiración de lugar para que puedas sentir cómo sube y baja el abdomen, más que el pecho. En otras palabras, debes lograr que la mano que descansa sobre el abdomen se mueva más que la mano que está en el pecho. Inhala profundamente por la nariz y envía el aire hacia la parte posterior de la garganta y en dirección descendente hacia la panza. Permite que el abdomen se desinfle lentamente a medida que exhalas por la nariz.
  • Respira tres veces más, lenta y profundamente, y concéntrate de forma consciente en cómo sube y baja el abdomen. Continúa respirando profundamente en ciclos completos, y confía en que el cuerpo se relajará a medida que la respiración se vuelva más lenta


  1. Farhi D. The Breathing Book: Good Health and Vitality Through Essential Breath Work. New York: Henry Holt and Company; 1996.

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